Frase célebre
Nada es tan implacable ni tan cruel como la envidia; y, sin embargo, en despertarla nos esforzamos de manera constante.
- Filosofía
Detrás de la cita
Qué hay detrás de «Nada es tan implacable ni tan cruel como la envidia; y,…»
«Nada es tan implacable ni tan cruel como la envidia; y, sin embargo, en despertarla nos esforzamos de…» trabaja con una idea abstracta en una prueba sobre la manera de vivir. Arthur Schopenhauer concentra la idea alrededor de «implacable» y «constante», y obliga a pasar del principio general a sus consecuencias.
Schopenhauer observó el deseo, el sufrimiento y el carácter desde una filosofía áspera, aforística y deliberadamente incómoda. En este caso no se ha añadido una obra por simple semejanza temática. La ausencia de ese dato limita lo que puede afirmarse sobre la ocasión exacta, pero no impide analizar con rigor la forma y las implicaciones del texto.
La frase vale menos como respuesta cerrada que como instrumento: permite detectar una contradicción y revisar aquello que se daba por obvio. En este caso, la forma importa tanto como el tema: la pausa central divide observación y consecuencia. Antes aparece «implacable»; después, «constante» obliga a releer lo anterior desde otro ángulo. El efecto final depende de mantener ambas capas juntas.
La vigencia de la frase no depende de repetirla, sino de ponerla a prueba. La mejor forma de usarla es buscar un caso que la confirme y otro que la contradiga; entre ambos aparece su verdadero alcance. Si «implacable» y «constante» cambian al aplicarlos a un caso real, ese matiz también forma parte de la lectura.
Fuentes, atribución y contexto consultados: Consulta de atribución y variantes de la cita de Arthur Schopenhauer y Contexto biográfico y bibliográfico de Arthur Schopenhauer.