La observación oral con la que Borges descubrió que dos emociones opuestas pueden producir una misma forma de dependencia
Borges pronunció estas palabras en 1971 durante un seminario de escritura en la Universidad de Columbia. La conversación quedó grabada y fue publicada en Borges on Writing. No es una línea de uno de sus cuentos, sino un comentario oral al analizar «El otro duelo».
En el relato, Cardoso y Silveira son dos gauchos cuya enemistad dura años. Norman Thomas di Giovanni observa que cada uno se ha vuelto esclavo del otro. Borges explica entonces el mecanismo: odiar obliga a pensar continuamente en la persona odiada; enamorarse puede producir una ocupación semejante de la conciencia.
La frase ilumina también la construcción del cuento. Los protagonistas conservan su odio porque, en vidas pobres en acontecimientos, esa rivalidad se ha convertido en una posesión. Renunciar al enemigo sería renunciar a una parte de la identidad que cada uno ha creado frente al otro.
Enamorarse no tiene por qué desembocar en dependencia. La comparación funciona cuando el vínculo se vuelve pensamiento único, vigilancia o necesidad de una respuesta constante. El afecto deja entonces de ampliar el mundo y lo reduce a una sola presencia.
La salida no consiste en ordenar que una emoción desaparezca. Consiste en recuperar territorios de atención que no dependan del adversario ni de la persona amada: amistades, trabajo, curiosidad y silencio. Quien puede pensar de nuevo en muchas cosas deja de vivir bajo un único dueño.
Otras frases de Jorge Luis Borges y sobre libertad, razón e identidad
Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
Jorge Luis Borges
Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
Jorge Luis Borges
Todo lo que nos sucede, incluso nuestras humillaciones, nuestras desgracias, nuestras vergüenzas, todo nos es dado como materia prima, como barro, para que podamos dar forma a nuestro arte.
Jorge Luis Borges
Libertad · Razón · Filosofía · Identidad
Ideas que dialogan con esta frase
Lo peor de hacer lo que uno debe fue que aparentemente nos hace menos aptos para hacer cualquier otra cosa.
Edith Wharton
La edad de la inocencia
Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal.