Una colección de frases y citas que reúne el pensamiento de personas célebres que han dejado huella en la historia.
Frase célebre
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
La presentación de Platero cabe en unas líneas porque cada materia cumple una función: el algodón sugiere ternura, el azabache concentra la mirada y el cristal introduce una inesperada dureza
El fragmento abre el primer capítulo de Platero y yo. No hay una introducción previa ni una explicación del narrador: el libro comienza acercando la mirada al cuerpo del animal. Tamaño, pelo y tacto aparecen antes que cualquier acción, como si la relación naciera de una caricia.
La comparación con el algodón lleva la suavidad hasta lo imposible: Platero parece no tener huesos. Inmediatamente, los ojos corrigen esa impresión. Son espejos de azabache y escarabajos de cristal negro, imágenes compactas, brillantes y duras que devuelven profundidad al retrato.
Los materiales elegidos pertenecen a mundos distintos. El algodón procede de lo doméstico; el azabache, de la joyería y la tradición protectora; el escarabajo, de la naturaleza; el cristal, de lo trabajado por manos humanas. Platero reúne campo, casa y poesía en un solo cuerpo.
La obra apareció primero en una selección de 1914 y se amplió en 1917. Aunque durante generaciones se ha leído en la infancia, su prosa lírica no simplifica el mundo: Moguer contiene belleza, pobreza, enfermedad, crueldad y muerte. La suavidad inicial prepara una sensibilidad capaz de mirar todo eso.
El comienzo perdura porque no enumera cualidades abstractas. Permite ver y casi tocar al animal. Es una lección de escritura: cuando la observación encuentra las materias precisas, una descripción breve deja de informar sobre un personaje y empieza a convertirlo en compañía.