Una colección de frases y citas que reúne el pensamiento de personas célebres que han dejado huella en la historia.
Frase célebre
Es imposible vivir sin fallar en algo, a menos que viva con tanta cautela que bien podría no haber vivido en absoluto, en cuyo caso, fallará por defecto.
J. K. Rowling
Discurso de graduación de Harvard: «The Fringe Benefits of Failure, and the Importance of Imagination» (2008)
Rowling no presentó el fracaso como un amuleto para triunfar, sino como el momento en que dejó de fingir y eligió qué vida quería construir
J. K. Rowling pronunció estas palabras el 5 de junio de 2008, durante los actos de graduación de Harvard. El discurso se tituló «The Fringe Benefits of Failure, and the Importance of Imagination». La frase forma parte de la primera mitad, en la que recuerda los años anteriores a la publicación de Harry Potter.
Nuestra versión cambia el tratamiento impersonal del original inglés por «a menos que viva» y «fallará». El sentido se mantiene: alguna forma de fracaso es inevitable, salvo que una persona reduzca tanto su existencia para evitar riesgos que esa renuncia se convierta por sí misma en el fracaso principal.
La frase suele usarse como garantía de éxito: atrévete y todo saldrá bien. El discurso no promete eso. Afirma algo más exigente: fallar puede revelar capacidades, amistades y prioridades que un itinerario protegido mantenía ocultas, pero el aprendizaje depende de lo que hagamos después.
La segunda parte enlaza fracaso e imaginación. Para Rowling, imaginar no sirve únicamente para inventar mundos; permite comprender experiencias ajenas y actuar en favor de personas cuya vida no compartimos. El valor personal queda así unido a una responsabilidad que va más allá del propio proyecto.
Leída con cuidado, la sentencia no obliga a buscar peligros innecesarios ni desprecia la cautela. Distingue entre prudencia y parálisis. Podemos preparar un paso, reducir daños y pedir ayuda; lo que no podemos es exigir a la vida una certeza total antes de participar en ella.
Existe una fecha de caducidad para poder culpar a tus padres por todo; en el momento que tienes edad para tomar las riendas de tu vida, la responsabilidad ya es tuya.