Una colección de frases y citas que reúne el pensamiento de personas célebres que han dejado huella en la historia.
Frase célebre
No hay casualidades, sino destinos. No se encuentra sino lo que se busca, y se busca lo que en cierto modo está escondido en lo más profundo de nuestro corazón. Razón por la cual uno termina por encontrarse al final con las personas que debe encontrar.
Bruno intenta comprender por qué una cadena de encuentros lo devolvió a Fernando Vidal y acepta, con reservas, que lo fortuito puede revelar fuerzas y deseos que actuaban sin hacerse visibles
La frase aparece en Sobre héroes y tumbas mientras Bruno reconstruye los hechos que lo condujeron otra vez hasta Fernando Vidal. La presenta como uno de los «axiomas maniáticos» de Fernando, aunque admite que encierra algo verdadero. Esa reserva es importante: la novela no entrega una doctrina indiscutible, sino una idea procedente de un personaje extremo.
En el pasaje cercano, Bruno observa que una misma persona puede cruzarse con varias vidas y producir en cada una consecuencias distintas. El encuentro exterior sólo se vuelve decisivo cuando coincide con algo que ya estaba buscando —de manera consciente o secreta— quien lo recibe.
«No se encuentra sino lo que se busca» no significa que fabriquemos cada hecho que nos sucede. Señala que la atención nunca es neutral. Entre innumerables acontecimientos, reconocemos algunos como significativos porque responden a preguntas, temores o deseos que ya llevábamos con nosotros.
La palabra destino adquiere así un sentido menos confortable que el habitual. No garantiza que todo ocurra para bien; Fernando Vidal es precisamente una presencia destructiva. Encontrar a quien «debemos» encontrar puede obligarnos a afrontar una parte oscura de nuestra historia, no conducirnos a una recompensa.
Leída con prudencia, la frase ayuda a examinar patrones sin negar el azar real. ¿Por qué ciertas personas nos atraen, por qué repetimos algunos vínculos, qué esperábamos hallar antes de reconocerlo? El destino de Sábato puede entenderse como el nombre literario de esas búsquedas profundas que organizan una vida sin pedir permiso a la voluntad.