Una colección de frases y citas que reúne el pensamiento de personas célebres que han dejado huella en la historia.
Frase célebre
A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta un león; a los cuarenta un camello; a los cincuenta una serpiente; a los sesenta un perro; a los setenta un mono; a los ochenta nada.
Baltasar Gracián
Oráculo manual y arte de prudencia, aforismo 276 (1647)
La secuencia procede del aforismo 276 del Oráculo manual y arte de prudencia, publicado en 1647. La versión antigua dice «pavón» donde hoy solemos leer «pavo real» y presenta cada edad como una transformación: león, camello, serpiente, perro, mona y, a los ochenta, nada.
El aforismo se titula «Saber renovar el genio con la naturaleza y con el arte». Antes de enumerar animales, Gracián afirma que la condición cambia con los años y aconseja observar esa variedad para mejorar. La lista no aparece aislada: forma parte de una invitación a adaptar el carácter al paso del tiempo.
El pavón sugiere exhibición; el león, fuerza; el camello, carga; la serpiente, cautela; el perro, dependencia o vigilancia; y la mona, imitación. Gracián comprime así una biografía en emblemas reconocibles. Cada animal permite ver una virtud y un exceso sin necesidad de explicarlos por completo.
La dureza del desenlace cumple una función retórica: recordar que ninguna identidad permanece fija. Quien se cree definitivamente león acabará cargando como camello y deberá aprender otra forma de moverse por el mundo. El tiempo deshace la pretensión de conservar para siempre una sola imagen de uno mismo.
Una lectura contemporánea puede conservar la intuición y rechazar el determinismo. No cambiamos todos a la misma edad ni seguimos el mismo recorrido, pero sí necesitamos revisar hábitos, papeles y expectativas. Renovarse, en el sentido más útil de Gracián, es no pedirle a una etapa de la vida que continúe representando todas las demás.
Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene.
Baltasar Gracián
Tiempo
Ideas que dialogan con esta frase
Con el tiempo todo pasa. He visto, con algo de paciencia, a lo inolvidable volverse olvido y a lo imprescindible sobrar.
Gabriel García Márquez
A ese tiempo infame lo llaman Siglo de Oro. Mas lo cierto es que, quienes lo vivimos, oro vimos poco, y plata la justa. Sacrificios estériles, gloriosas derrotas, corrupción, picaresca, miseria y poca vergüenza, de eso sí que tuvimos a espuertas. Lo que pasa es que luego uno va y mira un cuadro de Diego Velázquez, oye unos versos de Lope o Calderón, lee un soneto de don Francisco de Quevedo, y se dice que tal vez mereció la pena.
Arturo Pérez Reverte
Las aventuras del capitán Alatriste
El recuerdo de todas las cosas queda en un instante sepultado en la eternidad.
Marco Aurelio
Meditaciones
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