Una colección de frases y citas que reúne el pensamiento de personas célebres que han dejado huella en la historia.
Frase célebre
Cada día que pasaba, y en ambos lados de mi mente, el moral y el intelectual, me fui acercando más a aquella verdad por cuyo conocimiento parcial fui condenado a tan aterrador naufragio: que el hombre no es uno realmente, sino dos.
Jekyll formula su teoría sólo después de anunciar el desastre: el conocimiento era parcial y su aplicación lo condujo al naufragio, de modo que la frase funciona a la vez como hallazgo y advertencia
La afirmación aparece en la confesión final de Henry Jekyll. Durante años, el médico ha observado la distancia entre sus aspiraciones morales y sus deseos ocultos. De esa experiencia extrae una hipótesis intelectual: la identidad que parece unitaria podría estar formada por naturalezas distintas en conflicto.
La oración completa contiene su propia crítica. Jekyll habla de un «conocimiento parcial» y de un «aterrador naufragio». No presenta una ley psicológica demostrada, sino la idea que lo empujó a intervenir sobre sí mismo antes de comprender aquello que pretendía separar.
El propio personaje corrige enseguida la comodidad del número dos. Dice que otros investigadores quizá descubran al ser humano como una comunidad de habitantes diversos, incongruentes e independientes. Stevenson abre así una multiplicidad que desborda la oposición escolar entre un Jekyll bueno y un Hyde malo.
La novela fue publicada en 1886, cuando la ciencia ofrecía nuevas explicaciones sobre el cuerpo y la conducta, pero también despertaba temores acerca de sus límites. Jekyll encarna esa ambivalencia: busca conocimiento verdadero y, al mismo tiempo, utiliza el laboratorio para satisfacer un deseo que no quiere confesar públicamente.
La frase no describe un diagnóstico clínico y conviene no usarla para estigmatizar trastornos reales. Su terreno es moral y literario: muestra la facilidad con que una persona fragmenta su relato para proteger la imagen que tiene de sí misma. La salida no es negar las contradicciones, sino integrarlas bajo una responsabilidad que no pueda delegarse en un doble.
Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite.
Robert Louis Stevenson
Y de hecho, el peor de mis defectos era una cierta e impaciente predisposición al regocijo, que ha hecho felices a muchos, pero que yo encontré difícil de conciliar con mi imperioso deseo de llevar bien alta la cabeza y mostrar ante el público un semblante más serio de lo que es normal.