Una colección de frases y citas que reúne el pensamiento de personas célebres que han dejado huella en la historia.
Frase célebre
Por muy grande que nos figuremos la masa de olvido derramada en la sociedad como elemento reparador, esa masa supera todavía todos nuestros cálculos. El bien y la gratitud son limitados; siempre los encontramos cortos. El olvido es infinito. De él se deriva el volver a empezar, sin el cual el mundo se acabaría.
Don Evaristo intenta convencer a Fortunata de que la sociedad puede perdonar más de lo que ella imagina: el olvido aparece como un enorme mecanismo de reparación, necesario y a la vez inquietante
El pasaje pertenece a la tercera parte de Fortunata y Jacinta. Don Evaristo Feijoo, enfermo y consciente de su fragilidad, procura ordenar el futuro de Fortunata. Ella teme que ciertas acciones no puedan ser perdonadas; él responde con una teoría escéptica sobre la memoria social.
El razonamiento avanza mediante un contraste de magnitudes. El bien y la gratitud son limitados y siempre parecen cortos; el olvido, en cambio, es infinito. No se trata de una celebración sentimental del perdón, sino de una observación casi material: una masa invisible cubre agravios y permite que las relaciones vuelvan a moverse.
La frase está puesta en boca de un personaje, no formulada como doctrina directa del novelista. Don Evaristo habla desde su experiencia práctica y desde la urgencia de preparar una salida para Fortunata. Su indulgencia está mezclada con cálculo: quiere protegerla, pero también conducir su vida hacia una situación que juzga estable.
En una novela donde los personajes repiten deseos, errores y encuentros, «volver a empezar» no equivale a regresar a un punto limpio. Cada comienzo arrastra restos del anterior. El olvido hace posible la continuidad porque rebaja la intensidad del pasado, no porque lo elimine por completo.
Leída hoy, la reflexión distingue memoria de inmovilidad. Recordar puede ser una forma de justicia; olvidar, una condición para no vivir únicamente dentro de la deuda. La pregunta fértil no es cuál debe vencer siempre, sino qué merece conservarse para reparar y qué puede soltarse para que una vida vuelva a comenzar.